Guía de cuidado del producto
Última actualización: 23 de abril de 2026 | 5 min de lectura
El mantenimiento adecuado de los football cleats es uno de los aspectos más olvidados en el cuidado del equipamiento de un jugador. Unos cleats sucios pierden tracción, unos tacos desgastados aumentan el riesgo de resbalones y los materiales descuidados se deterioran mucho antes de lo que deberían. Bastan unos minutos de limpieza después de cada entrenamiento o partido para mantener tus tacos rindiendo al máximo y tus cleats en buen estado durante mucho más de una temporada. Esta guía se aplica a cleats de todos los principales fabricantes, incluidos Nike, Under Armour y adidas.
Incluso la mejor rutina de cuidado no puede devolver la vida útil a un par que ya ha llegado a su límite. Considera reemplazar tus cleats si los tacos están desgastados de forma plana o desigual, si la parte superior está agrietada, rígida o rota, si la suela comienza a separarse del cuerpo de la zapatilla o si existe un olor persistente que no desaparece con la limpieza. Si tus cleats siguen siendo estructuralmente sólidos, un mantenimiento regular permitirá que rindan de forma fiable durante varias temporadas.
Para mantener tus football cleats de la forma correcta, necesitarás:
Paso 1: Eliminación inicial de barro y suciedad
Quítate los cleats inmediatamente después de salir del campo. Evita caminar sobre cemento, asfalto o cualquier superficie dura mientras los llevas puestos, ya que esto acelera el desgaste de los tacos y puede deformar la suela con el tiempo.
Golpea las suelas entre sí con firmeza para desprender barro, césped y residuos sueltos. Después, cepilla rápidamente los tacos y la suela exterior en seco utilizando el cepillo. Realizar este paso justo después de jugar evita que la suciedad se endurezca dentro del patrón de los tacos, lo que reduce significativamente la tracción en futuras sesiones. Lleva menos de un minuto y hace que el resto del proceso de limpieza sea mucho más sencillo.
Paso 2: Retira los cordones y las plantillas
Retira tanto los cordones como las plantillas antes de continuar con la limpieza. Esto permite acceder correctamente al interior del calzado y evita que el sudor y la suciedad acumulados sigan deteriorando los materiales desde dentro.
Lava los cordones a mano con jabón suave y agua tibia o colócalos dentro de una bolsa de lavado y mételos en un ciclo suave de lavadora. Limpia las plantillas de la misma manera, acláralas bien y deja que ambas se sequen por separado.
Paso 3: Limpia la suela exterior y los tacos
Prepara una mezcla de agua tibia con una pequeña cantidad de jabón lavavajillas suave en un cubo o lavabo. Utilizando un cepillo o un paño humedecido con la solución, limpia toda la suela exterior prestando especial atención a los tacos y a las ranuras que los rodean. Estas zonas acumulan la mayor cantidad de suciedad compactada y son las más importantes para el rendimiento del calzado.
Para áreas estrechas o muy sucias, un cepillo de dientes o un bastoncillo de algodón proporcionarán una limpieza más precisa. Una vez terminado, aclara ligeramente la suela con agua limpia. No sumerjas completamente el cleat, ya que el remojo prolongado puede debilitar el adhesivo que une la suela con la parte superior y causar daños en los materiales internos.
Paso 4: Limpia la parte superior
Utilizando la misma solución jabonosa suave y un paño o esponja limpia, limpia el exterior de la parte superior con movimientos circulares suaves. Concéntrate en las zonas manchadas y en las áreas donde se acumula el sudor. Evita frotar agresivamente, ya que esto puede dañar el acabado superficial o debilitar el material.
• Para cleats con parte superior de cuero natural, aplica una fina capa de acondicionador para cuero después de la limpieza. Esto mantiene el material flexible y evita que se seque o agriete con el tiempo.
• Para cleats con parte superior de malla o tejido knit, utiliza la mínima cantidad de agua posible y manipula el material con cuidado para conservar la transpirabilidad y el ajuste.
Debes evitar productos de limpieza agresivos, lejía o soluciones a base de disolventes independientemente del tipo de material de la parte superior.
Paso 5: Secado y almacenamiento correctos
Después de la limpieza, rellena ambos cleats firmemente con papel de periódico arrugado o toallas de papel. Esto ayuda a absorber la humedad residual del interior y permite que el calzado conserve su forma original mientras se seca.
Coloca los cleats en un lugar fresco y bien ventilado y deja que se sequen completamente al aire, normalmente durante toda la noche. Manténlos alejados de la luz solar directa, radiadores, calefactores portátiles y secadores de pelo. La exposición al calor directo es una de las principales causas de grietas en la parte superior y separación de la suela. Una vez completamente secos, retira el papel, vuelve a colocar los cordones y guarda los cleats en un lugar fresco y seco, lejos de bolsas deportivas húmedas o espacios mal ventilados.
Mantenimiento de cleats blancos: Se puede aplicar suavemente una pasta hecha con bicarbonato de sodio y agua para aclarar zonas descoloridas. Déjala actuar durante unos minutos antes de limpiarla.
Rotar entre varios pares: Se recomienda a los jugadores que entrenan durante todo el año alternar entre dos pares cuando sea posible, permitiendo que la amortiguación y los materiales estructurales de cada par se recuperen entre usos.
Lavado en lavadora: No se recomienda meter los cleats en la lavadora. La combinación de calor, movimiento y exposición prolongada al agua puede deformar la suela, dañar la parte superior y reducir significativamente la vida útil del calzado.
Frecuencia de limpieza: La rutina completa de limpieza debe realizarse después de cada partido o entrenamiento intensivo. Permitir que la suciedad y la humedad permanezcan entre sesiones acelera el deterioro de los materiales.
El mantenimiento constante de los cleats influye directamente en el agarre, la respuesta y la durabilidad del calzado durante los partidos. Los tacos limpios y en buen estado permiten cambios de dirección más rápidos, mejor aceleración y una pisada más fiable durante todo el juego. Una rutina que solo toma unos minutos después de cada sesión puede prolongar la vida útil de un buen par de cleats durante una o más temporadas completas.
Miguel Morales.